El embarazo es una etapa en la que las necesidades nutricionales cambian para favorecer el desarrollo del bebé y proteger la salud de la madre. Y entre los nutrientes recomendados, el ácido fólico ocupa un lugar muy importante, ya que interviene en la formación temprana del sistema nervioso y ayuda a prevenir algunas malformaciones congénitas.
Una de sus particularidades es que incluso se sugiere comenzar a consumir antes de la concepción, es decir, cuando estés planeando el embarazo.
En este artículo revisamos qué es el ácido fólico, por qué es tan importante durante el embarazo, cuándo se debe comenzar a tomar y qué dice la evidencia científica sobre su impacto en la salud de la madre y el bebé.
¿Qué es el ácido fólico?
El ácido fólico es la forma sintética del folato, una vitamina del complejo B (vitamina B9) indispensable para la formación del ADN, la división celular y el crecimiento de nuevos tejidos. Durante el embarazo, estas funciones adquieren una relevancia especial porque el organismo necesita producir millones de células nuevas para el desarrollo del embrión y la placenta.
Además, existe una diferencia: el folato se encuentra de manera natural en los alimentos y el ácido fólico, que corresponde a la forma utilizada en suplementos y alimentos fortificados, ya que presenta una mayor estabilidad y capacidad de absorción.
Las reservas de esta vitamina pueden ser insuficientes con la alimentación, motivo por el que las principales guías clínicas recomiendan el consumo de ácido fólico antes y durante el embarazo.
¿Por qué es importante el ácido fólico durante el embarazo?
El beneficio más conocido del ácido fólico es la prevención de los defectos del tubo neural, un grupo de malformaciones congénitas que afectan el desarrollo del cerebro y la médula espinal, como la espina bífida y la anencefalia.
El tubo neural comienza a formarse durante las primeras semanas del embarazo y suele cerrarse alrededor del día 28 después de la concepción, cuando muchas mujeres todavía desconocen que están embarazadas. Por ello, iniciar la suplementación una vez confirmado el embarazo puede resultar tarde para obtener el máximo beneficio preventivo.
Además de su papel en el desarrollo neurológico, el ácido fólico participa en:
- La formación de glóbulos rojos.
- La síntesis y reparación del ADN.
- El crecimiento de la placenta.
- El adecuado desarrollo fetal durante las primeras semanas de gestación.
Diversos estudios han demostrado que la suplementación adecuada puede reducir significativamente el riesgo de defectos del tubo neural. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta es una de las recomendaciones preventivas más efectivas en salud materno-infantil.
¿Cuándo se debe comenzar a tomar?

Las principales sociedades científicas coinciden en que el momento ideal para comenzar a tomar ácido fólico es al menos un mes antes del embarazo, aunque algunas recomendaciones sugieren iniciar la suplementación hasta tres meses antes de intentar concebir.
Contar con reservas suficientes desde antes de la fecundación permite reducir el riesgo de alteraciones durante esta etapa.
Una vez iniciado el embarazo, se recomienda continuar la suplementación, al menos, durante el primer trimestre. En algunos casos, el profesional de salud puede indicar mantenerla por más tiempo, dependiendo de las necesidades nutricionales y antecedentes de cada mujer.
Las mujeres con antecedentes de embarazos afectados por defectos del tubo neural, diabetes pregestacional, obesidad, epilepsia tratada con determinados medicamentos u otras condiciones médicas pueden requerir dosis mayores, siempre bajo indicación médica.
¿Cuál es la dosis de ácido fólico recomendada?
Para la mayoría de las mujeres con un embarazo de bajo riesgo, las recomendaciones internacionales indican una suplementación diaria de 400 microgramos (0,4 mg) de ácido fólico, comenzando antes de la concepción y continuando durante las primeras semanas de embarazo.
En mujeres con factores de riesgo específicos, el médico puede indicar dosis superiores, que en algunos casos alcanzan los 4 o 5 mg diarios. Estas dosis no deben iniciarse por cuenta propia, ya que requieren una evaluación individual.
Tomar una mayor cantidad de ácido fólico no implica una mayor protección. Lo fundamental es recibir la dosis adecuada en el momento oportuno y mantener los controles prenatales para ajustar la suplementación según las necesidades de cada embarazo.
Alimentos ricos en ácido fólico y suplementos
Aunque el ácido fólico puede obtenerse a través de la alimentación, durante el embarazo las necesidades aumentan y, en la mayoría de los casos, la dieta por sí sola no es suficiente para alcanzar los niveles recomendados. Por ello, las principales guías internacionales aconsejan combinar una alimentación equilibrada con la suplementación indicada por el profesional de salud.
Algunos alimentos naturalmente ricos en folato son:
- Verduras de hoja verde, como espinaca, acelga y kale.
- Legumbres, como lentejas, garbanzos y porotos.
- Brócoli y espárragos.
- Palta.
- Naranjas y otros cítricos.
- Frutos secos y semillas.
- Hígado (aunque durante el embarazo su consumo debe ser moderado por su alto contenido de vitamina A).
Diferencia entre ácido fólico y folato
Aunque suelen utilizarse como sinónimos, ácido fólico y folato no son exactamente lo mismo.
El folato es la forma natural de la vitamina B9 presente en alimentos como verduras de hoja verde, frutas cítricas y legumbres. En cambio, el ácido fólico es la forma sintética utilizada en suplementos vitamínicos y alimentos fortificados.
La principal diferencia radica en su estabilidad y biodisponibilidad. El ácido fólico se absorbe con mayor facilidad y mantiene su actividad durante más tiempo, razón por la que es la forma recomendada para prevenir los defectos del tubo neural durante el embarazo.
En ambos casos, el organismo transforma estas moléculas en formas activas que participan en procesos esenciales como la síntesis de ADN, la división celular y el desarrollo del sistema nervioso fetal.
¿Qué riesgos existen si hay deficiencia de ácido fólico en el embarazo?
Una deficiencia de ácido fólico durante las primeras etapas del embarazo puede interferir con el correcto desarrollo del tubo neural, aumentando el riesgo de malformaciones congénitas como la espina bífida y la anencefalia.
Además, niveles insuficientes de esta vitamina también se han asociado con:
- Anemia megaloblástica materna.
- Alteraciones en la formación de la placenta.
- Mayor riesgo de parto prematuro en algunos estudios.
- Restricción del crecimiento fetal, aunque la evidencia es menos consistente.
Es importante destacar que estos riesgos pueden reducirse significativamente mediante una suplementación adecuada iniciada antes del embarazo y mantenida durante las primeras semanas de gestación.
Según Mayo Clinic, la fortificación de alimentos con ácido fólico y la suplementación han permitido disminuir de manera importante la incidencia de defectos del tubo neural en numerosos países, convirtiéndose en una de las intervenciones preventivas con mayor impacto en salud pública.
La prevención comienza antes del embarazo. Por ello, planificar la suplementación con ácido fólico representa una de las medidas más sencillas y efectivas para favorecer un desarrollo fetal saludable desde sus primeras etapas.
El embarazo también es el momento para planificar otras decisiones importantes
Así como el ácido fólico ayuda a proteger el desarrollo del bebé desde las primeras semanas, el embarazo también es el momento para informarse sobre la preservación de las células madre del cordón umbilical. En VidaCel, primer banco familiar de células madre en Chile, acompañamos a las familias con información clara y un laboratorio propio para que puedan tomar esta decisión antes del nacimiento.
Conclusión
El ácido fólico es uno de los nutrientes más importantes antes y durante el embarazo. Su papel en la formación del sistema nervioso del bebé está ampliamente respaldado por décadas de investigación y por las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG).
Comenzar la suplementación antes de la concepción, mantener una alimentación equilibrada y asistir regularmente a los controles prenatales son medidas que contribuyen a un embarazo más saludable y reducen el riesgo de algunas malformaciones congénitas.
Cada embarazo es diferente, por lo que la dosis y la duración del tratamiento siempre deben ser indicadas por tu médico. Informarse con anticipación permite tomar decisiones oportunas que favorecen el bienestar de la madre y del futuro bebé.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debo empezar a tomar ácido fólico si quiero quedar embarazada?
Lo ideal es comenzar al menos un mes antes de la concepción, aunque algunas guías recomiendan iniciar la suplementación hasta tres meses antes de buscar el embarazo.
¿Puedo obtener suficiente ácido fólico solo con la alimentación?
Aunque muchos alimentos contienen folato, durante el embarazo se recomienda complementar la dieta con suplementos para alcanzar las cantidades necesarias.
¿Cuál es la dosis recomendada de ácido fólico?
En mujeres con embarazos de bajo riesgo, la recomendación habitual es 400 microgramos diarios (0,4 mg). En casos especiales, el médico puede indicar dosis mayores.
¿Qué ocurre si olvido tomar el suplemento un día?
Olvidar una dosis ocasional no suele representar un problema. Sin embargo, para obtener el máximo beneficio es importante tomar el suplemento de forma constante y seguir las indicaciones del profesional de salud.


